La cogida y la muerte
El otro día hable de la vuelta de mi musa, del reencuentro después de más de cuatro años.
Bueno, pues hoy creo que toca presentárosla, y lo haré de la mejor forma que se puede hacer, dejando que él os hable.
La Cogida y la Muerte ( Llanto por Ignacio Sánchez Mejías)
Federico García Lorca.
A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Unas espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde:
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas s la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde.
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
Personaje de nuestra historia reciente, tuvo que vivir en una época que no le perteneció, que no supo adaptarse a él, lucho por si mismo, por su libertad y por todo aquello que llevaba dentro y necesitaba que saliese libremente. Murió como mueren muchos, asesinado sin hacer mucho ruido, por detrás, evitando la algarabía de las masas.
Me considero escritor de brocha gorda, amante del gotelé y desquiciador de escritores verdaderos, no escribo para gustar, escribo para mí, cuando necesito saciarme de medias verdades, o de sentimientos que explotan mis intestinos, no busco lo que escribo, no retoco lo que encuentro, simplemente cosecho, fragmentos de mi vida puestos en prosa o verso.
Lorca para mi siempre es una referencia, incluso cuando no lo sé, pues a veces siento que mis ideas ya eran suyas antes de salir. Libro de cabecera nunca acabado, es el mejor regalo que me han hecho, siempre que lo necesito vuelvo a él, siempre encuentro recovecos que no había leído o formas de entenderlo que no había visto.
Estoy escuchando: Since I Fell You - B.B. King - Makin' Love Is Good For You
Estado de ánimo: Lorquiano: melancolía por esa luna que no me escucha, ese sur que abandono; feliz por estar a tú lado, aunque no seas tu; cabalgando por la negra seda de la noche.
Me gustaría escuchar: A alguien recitar con el corazón en la mano.
